Castigo

¿Es el castigo un buen método para educar a los niños?

En primer lugar, antes de determinar si el castigo es un buen método o no, tenémos que entender algunos terminos como los siguientes: Reforzamiento negativo, consecuencias aversivas, Contingencia positiva, Contingencia negativa, castigo positivo y castigo negativo.

Reforzamiento negativo: El reforzamiento negativo consiste en reducir la probabilidad de ejecución de una conducta o inluso suprimirla.

Consecuencias aversivas: Las consecuencias aversivas son recompensas que traen una consecuencia negativa al individuo que realiza la conducta.

Contingencia positiva: La contingencia positiva es cuando la realización de una conducta tiene una consecuencia/refuerzo.

Contingencia negativa: La contingencia negativa consiste en que la realización de una conducta conlleva la retirada de una consecuencia/refuerzo para quien la realiza.

Una vez asimilados estos conceptos podemos distinguir entre dos tipos de castigos los cuales son comunmente usados para corregir conductas. Estos dos tipos de castigos son los siguientes:

Castigo positivo: Consiste en que cuando un individuo realiza una conducta la cual no es correcta y quiere ser eliminada, este individuo recibirá un refuerzo negativo por la realización de esa conducta. En concreto el refuerzo que recibirá será una consecuencia aversiva. Por lo tanto este tipo de castigo lo podemos asociar a un reforzamiento negativo + consecuencia aversiva + contingencia positiva.

Un ejemplo de castigo positivo podría ser el siguiente: Un niño llamado Pablo, se porta muy mal en el colegio ya que muerde a sus compañeros de clase. Pablo esta realizando una conducta la cual no es adecuada, por lo tanto los profesores deciden poner una solución: Eliminar o suprimir esta conducta. Los profesores de pablo deciden que cada vez que Pablo muerda a algun compañero, se le castigará con no poder salir al patio en la hora del recreo, una consecuencia que es negativa y muy valiosa para Pablo ya que le encanta salir al recreo a jugar con la pelota. De esta forma Pablo irá reduciendo la frecuencia de esta conducta con el paso del tiempo.

Castigo negativo: Consiste en que cuando un individuo realiza una conducta incorrecta y que se queire suprimir, este individuo recibirá un reforzamiento negativo pero en vez de recibir una consecuencia aversiva, recibirá la retirada de una consecuencia positiva, es decir, se producirá una contigencia negativa para la eliminación de esa conducta. Por lo tanto este tipo de castigo lo podemos asociar a un reforzamiento negativo + contingencia negativa.

Un ejemplo de castigo negativo podría ser el siguiente: Un niño que se llama Jose, no hace los deberes que se le pide entregar todos los días. Jose tiene que entregar los deberes si quiere avanzar de curso. Sus padres al ver que su hijo no cambia de conducta deciden retirarle la paga que le dan de forma semanal, de esta forma estan intentando corregir su conducta retirando a Jose una recompensa que recibe todos los sábados de la semana. Como consecuencia de la retirada de la paga, Jose irá modificando su conducta para volver a recibir su recompensa todos los sábados.

Como puedes comprobar, el castigo positivo se trata de imponer una consecuencia negativa por la conducta del individuo. En cambio el castigo negativo se trata de retirar una recompensa que el individuo recibe para asi modificar la conducta incorrecta.

Entonces: ¿El castigo es útil?

Esta pregunta es difícil de responder ya que influyen muchas características para poder determinar si se esta empleando de manera adecuada o no. Algunas de las características que pueden influir son:

En primer lugar para que un castigo resulte efectivo se debe reproducir de forma continua y estable cada vez que se ejecute la conducta la cual quiere ser suprimida. En el caso de que el castigo se ejecute de forma intermitente cada vez que el individuo realiza la conducta incorrecta, reducirá su efectividad para suprimirla.

Otra característica a tomar en cuenta para determinar si un castigo es efectivo, es la intensidad del castigo. La intensidad de un castigo debe ser siempre proporcional a lo erronea que sea su conducta, ya que implementar una intensidad muy elevada para conductas incorrectas leves pueden provocar en el individuo trastornos de comportamiento.

Por último, hay que determinar el valor subjetivo de la consecuencia aversiva (castigo positivo) o de la retirada de una consecuencia apetetiva (castigo negativo). La importancia que el individuo le da a el castigo, determinará tambien en mayor grado la efectividad del castigo. Es decir, si a un niño que se porta mal le castigas con quitarle la pelota pero para el niño la pelota no es algo importante, el castigo resultará poco efectivo ya que a el niño no le importa realmente la pelota, lo que le importa es el móvil.

Como conclusión, el castigo bien empleado, puede ser efectivo pero no es la panacéa del cambio de conductas. De echo, aveces el castigo solo sirve para que su conducta cambie de forma temporal y que despues de un tiempo vuelva a ejecutar la misma conducta que anteriormente había sido castigada. Además un castigo mal ejecutado puede no solo no reducir la ejecucuión de la conducta incorrecta si no que puede además incrementar la frecuencia con la se ejecuta esa conducta, siendo incluso peor. Por otro lado, uno de los aspectos más negativos del castigo y que limita su eficacia es que no interfiere con la motivación del individuo que determina el por qué hace la conducta incorrecta, por lo tanto solo elimina la conducta negativa de forma superficial pero no soluciona el problema intrínseco de por que se está comportando de esa manera. Por lo tanto podemos decir que el castigo es útil pero tiene numerosas limitaciones.

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